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Entre los influencers y los seudo gurúes,  los sencillos e intensos llegan a la dicha

Cuando algunos prometen una vida completa, suelo admirar su osadía de pensar que eso es posible. Porque la vida no es un artefacto acabado ni perfecto. Nos vamos haciendo en el camino y la clave para llegar a la felicidad parece ser la sencillez y la intensidad.

En este mundo de sobredosis de estímulos nos está costando ser sencillos, puros, creadores de buenos pensamientos y propensos a la cooperación. Muchos vamos trabajando la sencillez pero nos cuesta. Nos resulta más fácil la intensidad que no requiere ser ampuloso o extravagante sino más bien darle intensidad a cada instante. Debemos darle belleza a nuestra vida pero en el sentido griego, en el que la bondad, la belleza y la bondad están unidos. Hoy creemos que la belleza se refiere a un rostro armonioso y un físico trabajado y nos hemos olvidado de cultivar nuestro ser.

Quizá nos vendría bien pensar más en la muerte para valorar más cada instante que nos toca. Reconocer que cada momento no volverá le pone intensidad y dicha a este diario vivir. Vivir como un mortal es exigente porque vivimos con el miedo de echar a perder la vida. En realidad, nos pasamos la vida ocultando que somos efímeros. Somos cotidianos, como el pan, como el periódico; somos de a diario, y esto no es un obstáculo para la alegría.

Estamos cada vez más conectados desde las redes sociales, gente que desde el marketing nos vende un mundo soñado y así andamos lleno de maestros y con cada vez menos alumnos. Los influencers son las nuevas celebridades pero no es el mundo sabio de antaño aunque hay un simulacro de saber muy interesante. Así como muestran las mejores luces, los mejores planos, ellos también crean esos mensajes que van directo a la masa que los consume y a las marcas que les patrocina. Ya sea que vengan del mundo del arte, la moda, la estética, la comedia, el stand up, a todos se les da por lanzar párrafos enormes de frases de desarrollo personal. Hace años percibo este fenómeno de deseo de ser psicólogo sin necesidad de pasar por la Facultad y los que si pasamos observamos risueños estas citas a Carl Jung, a Paul Watzlawick, a Noam Chomsky en los nuevos cultores de estos vídeos de pocos minutos que pueblan Instagram.

En ese panorama de dichosos sólo se le oponen los quejosos o los que viven lamentándose de su realidad o los que no quieren creer en nada más allá de sí mismos. No creo que ningún sufrimiento redima porque el lamento y el resentimiento sólo llevan a la destrucción y al deterioro pero tiene algo de encantador en este momento exitista que alguien se atreva a declarar su vulnerabilidad, exprese que su vida no es tan fantástica y que se atreva a no dar consejos a nadie. Cuando las redes se concentran en contenidos de gente que parecen querer ser coaches, psicólogos, consejeros, eso nos perjudica por momentos a los profesionales de esto y en algún momento nos beneficia ya que nos permite marcar la diferencia con el resto de ofertas.

Algunos gurúes nos prometen que todo es posible y así vamos solos, apelando a nuestros valores y fortalezas, convencidos que todo lo logramos porque nos queremos, nos bastamos de nuestra autoestima y fortaleza interna y nuestras sugestiones. En realidad, cada vez que pudimos algo, toda gran obra maravillosa, sea una empresa, un hijo, un proyecto, un libro, lo hemos logrado porque no lo hemos hecho solos. Cuando dejamos la autosuficiencia y nos damos cuenta que necesitamos el desafío permanente de los otros. A veces nos sentimos invadidos por el otro y eso nos altera pero nos hace vivir. Justamente el otro nos perturba ante su presencia porque es tan diferente de nosotros. Constantemente estamos buscando a alguien parecido a nosotros para no vernos desafiados. Pero muchas veces es una suerte encontrarnos con alguien tan diferente a nosotros.

Nos cuesta aceptar la soledad y el fastidio constitutivo, aprender a vivir con esa incomodidad que llevamos dentro y que casi siempre le achacamos a otro. No somos seres acabados ni plenos. Mucha gente no es que tenga una herida, es en sí misma una herida. La gente que no asume eso suele ser muy quejumbrosa y culpa a los demás de esa incomodidad que nos constituye.

la intensidad de vivir el momento  y la sencillez nos hacen sentir plenos

Cuando conectamos con ese otro y hacemos uso del respeto, la paciencia, la cooperación, la comunicación, nos damos cuenta que no estamos tan alejados de la alegría, que nos venden las publicidades de Coca- Cola. En realidad, hay gente que piensa que la felicidad es un ingrediente que debemos agregar a todo y muy poca gente la reconoce como un estado interno del ser o más bien como un gozo de vivir. Si el otro es un desafío, la alegría es aún más. Porque en pleno período de elecciones tanto en Argentina como en Uruguay, la queja se ha convertido en un discurso estático, que expresa ira, rabia pero no da posibilidad para la creación. La alegría da trabajo y surge de hacer de la vida una experiencia. La quietud y el ostracismo no siempre ha creado dicha.

Por eso, me gustan los emprendedores porque ellos no se quedan lamentando, aburridos de una vida gris, ellos salen a buscar colores y corren el peligro que lleva vivir. En el próximo curso Neuroliderazgo, que haremos proximamente en formato presencial y que ya puedes adquirir en formato online aquí, planteo justamente saber lo último del cerebro para atrevernos a pensar diferente y para ello debemos vincular el pensar al vivir y a nuestras palabras.

Nuestro pensamiento es poco curioso porque tiende a confirmar lo que ya existe en vez de crear algo distinto. Encontrarse a alguien con quien iniciar un itinerario hacia alguna cosa distinta es un regalo fantástico. Deberíamos ser como los archipiélagos, que son un conjunto de islas unidas justamente por lo que las separa. La diferencia tampoco debería ser un obstáculo para la alegría. Un pensamiento implicado en la transformación de uno mismo es muy innovador porque el pensamiento empieza por transformarse a sí mismo. De esta manera, diremos lo que pensamos, y pensaremos y haremos lo que decimos.

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Presentación de alumnos

Primera parte

Vimos la importancia de una comunicación clara y el liderazgo en la gestión de la motivación del equipo y la reducción de la ansiedad.

Debemos proporcionar estructura, definir expectativas y ofrecer espacios de participación para fomentar la autonomía y la confianza.

Las recompensas sociales tienen un papel clave para influir en el comportamiento, contrastando las amenazas a la autonomía con el refuerzo positivo a través del reconocimiento y la comunicación transparente. Te proponemos reflexionar sobre situaciones en las que sintieron una pérdida de influencia y a reformular sus mensajes para activar recompensas en lugar de amenazas, mejorando así la cooperación y el compromiso.

2da parte Modelo SCARF

En esta parte, vimos el modelo SCARF de Neuroliderazgo,  que ayuda a los oradores a comprender y activar motivadores sociales en sus audiencias. Leticia explicó cómo usar el lenguaje corporal, la modulación de la voz y los recursos visuales de manera efectiva, enfatizando la importancia de conectar con la audiencia a través del contacto visual y gestos de manos adecuados. 

 

El modelo SCARF, un marco basado en neurociencia desarrollado por David Rock, describe cómo el cerebro humano responde a situaciones sociales activando circuitos de amenaza o recompensa. Las amenazas sociales pueden activar los mismos circuitos neuronales que el dolor físico, citando investigaciones de Naomi Eisenberger en la Universidad de California. Hay cinco motivadores sociales en el modelo SCARF: estatus, certeza, autonomía, relacionamiento y justicia, explicando cómo cada uno afecta la motivación, la cooperación y el aprendizaje cuando se fomentan. Enfatizó la importancia de comprender y abordar estos motivadores para mejorar las interacciones sociales y el rendimiento en diversos contextos, incluyendo el habla en público y las relaciones.

 

Ella discutió los tres canales de comunicación preferidos - visual, auditivo y kinestésico - y cómo adaptar el estilo de mensaje en consecuencia. La sesión cubrió ejercicios prácticos para mejorar la presencia en el habla, incluyendo técnicas de respiración y postura física, y también abordó cómo manejar el nerviosismo y mantener el compromiso del público a través de un ritmo y narración adecuados.

3 a parte Hipocampo, gestión del estrés y aburrimiento

Nos interesa que ambos sistemas, simpatico y para simpatico estén en armonía.

Si nuestro sistema parasimpatico estuviera todo el tiempo activo, tendríamos estrés, ansiedad, depresión, apatía, cansancio extremo, lentitud mental y cognitiva.

Hay momentos que necesitamos que las expresiones de lucha o de huida del simpatico estén presentes. Y hay otros momentos que necesitamos de la parte relajada y de participación social del parasimpático.

Cuando hablamos en público, el sistema nervioso autónomo (SNA) juega un papel fundamental en cómo nuestro cuerpo reacciona, y cómo controlamos esas reacciones. Este sistema se divide en dos ramas principales: el sistema simpático y el sistema parasimpático. Ambos trabajan en conjunto para mantener el equilibrio, pero actúan de maneras opuestas, especialmente cuando estamos expuestos a situaciones de estrés, como hablar frente a una audiencia.

1. Sistema Simpático: El "Botón de Alerta"

El sistema simpático es el encargado de activar la respuesta de lucha o huida (fight or flight), que prepara al cuerpo para enfrentar una amenaza percibida. Cuando estás a punto de hablar en público, tu cerebro interpreta la situación como un estrés social, lo que activa esta rama del sistema nervioso.

Respuestas típicas del sistema simpático durante una charla:

Aceleración del corazón: El aumento del ritmo cardíaco ayuda a que más sangre fluya hacia los músculos, preparándote para una acción rápida.

Aumento de la presión arterial: Esto asegura que los órganos vitales tengan más oxígeno y nutrientes para responder rápidamente a cualquier amenaza.

Respiración rápida y superficial: Este cambio en la respiración proporciona más oxígeno para un posible esfuerzo físico, aunque, en este contexto, no se necesita correr ni pelear, solo enfrentar la situación.

Sudoración: El cuerpo intenta regular la temperatura corporal, ya que el aumento de la actividad física genera calor.

Tensión muscular: Los músculos se tensan, lo que nos hace sentir rígidos y, a veces, incluso inmóviles.

Todo esto se traduce en una sensación de nerviosismo o ansiedad, la cual es común antes de hablar en público. El sistema simpático pone al cuerpo en estado de alerta para protegerse de lo que percibe como una amenaza.

Debemos tener estrategias para una comunicación y participación efectivas en entornos de aprendizaje. Debemos proporcionar una visión general antes de profundizar en los detalles, usar elementos visuales y permitir tiempo para la reflexión para reducir la sobrecarga cognitiva. Leticia también destacó el papel de las preguntas para mantener a los estudiantes activos y la necesidad de que los estudiantes repitan la información para solidificar las conexiones neuronales. Insistió en la importancia del lenguaje corporal en la comunicación, abogando por posturas seguras y una entrada contundente para captar la atención del público.

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