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No escucho,no leo, veo pero no miro, igual opino así me ven

Aquellos que dicen que la gente cada vez lee menos con la invasión de los medios audiovisuales y digitales, sostengo que ocurre todo lo contrario. Cada vez leemos más pero el problema es que lo hacemos mal. Escuchamos, miramos sin ver y leemos en segundos asuntos que duran minutos. Aunque eso sí, no nos olvidamos nunca de opinar, no vaya a ser cosa que nadie nos vea.

Ciertamente tenía razón Joan Jiménez, especialista en branding social, cuando una vez me comentó que con el apogeo de Facebook, todos somos marca. Cada vez que cambiamos la fotografía en nuestro perfil, estamos refrescando nuestra marca personal. Si todos somos marca, entonces es natural que queramos mirar y ser mirados. Facebook, Instagram, TikTok han traído el exhibicionismo y el voyeurismo hasta la extenuación.

¿Qué nos ha pasado que ahora no solamente nos cuesta escuchar sino también nos cuesta leer? Nadie duda que estamos inmersos en un tiempo vertiginoso donde el cambio es lo único permanente. Vamos de la casa al trabajo, del trabajo al gimnasio y del gimnasio a casa y algunos ni eso, van directamente de la casa al trabajo como el ratón de laboratorio va de la rueda a buscar el queso.

Este ritmo acelerado parece que ha vuelto creativos a los Relaciones Públicas de Barcelona y otras ciudades cosmopolitas. Ahora la excusa para sociabilizar más allá de la pareja, los amigos de siempre y la familia está dada por los Afterworks que invitan a mezclar la charla distendida con la creación de posibles contactos de negocios. Victor Capilla ha sido casi pionero en esto con su Afterwork del Hyde Park que se mantuvo con éxito y luego le han seguido otros con éxito relativo. Pero más allá de la idea, todo esto me hace reflexionar sobre estos tiempos turbulentos. Un evento es la excusa para parar este ritmo acelerado en el que nos hemos metido. La promesa de descanso sólo es tentadora si además se nos promete que también tenemos la oportunidad de hacer negocios. En realidad, he asistido a alguno de estos eventos de networkings y no puedo decir que no me he sentido escuchada por las personas presentes. Todo lo contrario. Por eso, en todos los eventos que organizo, sea un curso que comparto con otros expertos o bien en el Congreso de Autoestima y Liderazgo de Montevideo promuevo el networking, el intercambio de tarjetas para que los emprendedores o profesionales independientes generen sinergias y cuenten de sus servicios.

Quizá cuando promovamos más el contacto de carne y hueso y no tanto el contacto virtual, leeremos más, miraremos viendo y escucharemos oyendo. Y quizá dejaremos las batallas de egos y construyamos juntos un fuerte de poder, cooperación, respeto y solidaridad


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Presentación de alumnos

Primera parte

Vimos la importancia de una comunicación clara y el liderazgo en la gestión de la motivación del equipo y la reducción de la ansiedad.

Debemos proporcionar estructura, definir expectativas y ofrecer espacios de participación para fomentar la autonomía y la confianza.

Las recompensas sociales tienen un papel clave para influir en el comportamiento, contrastando las amenazas a la autonomía con el refuerzo positivo a través del reconocimiento y la comunicación transparente. Te proponemos reflexionar sobre situaciones en las que sintieron una pérdida de influencia y a reformular sus mensajes para activar recompensas en lugar de amenazas, mejorando así la cooperación y el compromiso.

2da parte Modelo SCARF

En esta parte, vimos el modelo SCARF de Neuroliderazgo,  que ayuda a los oradores a comprender y activar motivadores sociales en sus audiencias. Leticia explicó cómo usar el lenguaje corporal, la modulación de la voz y los recursos visuales de manera efectiva, enfatizando la importancia de conectar con la audiencia a través del contacto visual y gestos de manos adecuados. 

 

El modelo SCARF, un marco basado en neurociencia desarrollado por David Rock, describe cómo el cerebro humano responde a situaciones sociales activando circuitos de amenaza o recompensa. Las amenazas sociales pueden activar los mismos circuitos neuronales que el dolor físico, citando investigaciones de Naomi Eisenberger en la Universidad de California. Hay cinco motivadores sociales en el modelo SCARF: estatus, certeza, autonomía, relacionamiento y justicia, explicando cómo cada uno afecta la motivación, la cooperación y el aprendizaje cuando se fomentan. Enfatizó la importancia de comprender y abordar estos motivadores para mejorar las interacciones sociales y el rendimiento en diversos contextos, incluyendo el habla en público y las relaciones.

 

Ella discutió los tres canales de comunicación preferidos - visual, auditivo y kinestésico - y cómo adaptar el estilo de mensaje en consecuencia. La sesión cubrió ejercicios prácticos para mejorar la presencia en el habla, incluyendo técnicas de respiración y postura física, y también abordó cómo manejar el nerviosismo y mantener el compromiso del público a través de un ritmo y narración adecuados.

3 a parte Hipocampo, gestión del estrés y aburrimiento

Nos interesa que ambos sistemas, simpatico y para simpatico estén en armonía.

Si nuestro sistema parasimpatico estuviera todo el tiempo activo, tendríamos estrés, ansiedad, depresión, apatía, cansancio extremo, lentitud mental y cognitiva.

Hay momentos que necesitamos que las expresiones de lucha o de huida del simpatico estén presentes. Y hay otros momentos que necesitamos de la parte relajada y de participación social del parasimpático.

Cuando hablamos en público, el sistema nervioso autónomo (SNA) juega un papel fundamental en cómo nuestro cuerpo reacciona, y cómo controlamos esas reacciones. Este sistema se divide en dos ramas principales: el sistema simpático y el sistema parasimpático. Ambos trabajan en conjunto para mantener el equilibrio, pero actúan de maneras opuestas, especialmente cuando estamos expuestos a situaciones de estrés, como hablar frente a una audiencia.

1. Sistema Simpático: El "Botón de Alerta"

El sistema simpático es el encargado de activar la respuesta de lucha o huida (fight or flight), que prepara al cuerpo para enfrentar una amenaza percibida. Cuando estás a punto de hablar en público, tu cerebro interpreta la situación como un estrés social, lo que activa esta rama del sistema nervioso.

Respuestas típicas del sistema simpático durante una charla:

Aceleración del corazón: El aumento del ritmo cardíaco ayuda a que más sangre fluya hacia los músculos, preparándote para una acción rápida.

Aumento de la presión arterial: Esto asegura que los órganos vitales tengan más oxígeno y nutrientes para responder rápidamente a cualquier amenaza.

Respiración rápida y superficial: Este cambio en la respiración proporciona más oxígeno para un posible esfuerzo físico, aunque, en este contexto, no se necesita correr ni pelear, solo enfrentar la situación.

Sudoración: El cuerpo intenta regular la temperatura corporal, ya que el aumento de la actividad física genera calor.

Tensión muscular: Los músculos se tensan, lo que nos hace sentir rígidos y, a veces, incluso inmóviles.

Todo esto se traduce en una sensación de nerviosismo o ansiedad, la cual es común antes de hablar en público. El sistema simpático pone al cuerpo en estado de alerta para protegerse de lo que percibe como una amenaza.

Debemos tener estrategias para una comunicación y participación efectivas en entornos de aprendizaje. Debemos proporcionar una visión general antes de profundizar en los detalles, usar elementos visuales y permitir tiempo para la reflexión para reducir la sobrecarga cognitiva. Leticia también destacó el papel de las preguntas para mantener a los estudiantes activos y la necesidad de que los estudiantes repitan la información para solidificar las conexiones neuronales. Insistió en la importancia del lenguaje corporal en la comunicación, abogando por posturas seguras y una entrada contundente para captar la atención del público.

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