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Dime qué te interesa y te diré tu posición en el mundo

En un mundo donde proliferan las nuevas tecnologías, las personas más originales resultan ser las que moderan el uso del celular y los artefactos electrónicos. Esos especímenes “raros” suelen también ser muy hábiles en el arte de negociar de forma efectiva tanto en su vida privada como en la laboral.

La persona que decide la vida que quiere, se niega a ser prisionera de las notificaciones de su celular. Es esa clase de gente que pone nerviosa a los ansiosas, ya que no contesta de forma urgente porque privilegia lo importante que está haciendo en ese momento. Tampoco necesita enviar decenas de mails por día ya que prefiere el contacto cara a cara o una llamada por teléfono. Los hábiles negociantes usan su mirada, su escucha, su paciencia, su tolerancia, además de derribar muros y crear puentes con los otros.

Ponerse en la posición del otro para negociar con efectividad

MANIPULACION VS PERSUASION

Durante mucho tiempo al buen negociador se lo ha generalizado como alguien despiadado, frío y exitoso. En realidad, el buen negociador es un excelente comunicador, se pone en el lugar del otro y entiende que no puede pensar sólo en sus intereses para tener éxito. Claro que todos pensarán que no es fácil esto de comunicar bien y estar más pendiente de las personas que de las llamadas del celular, dirán que para negociar efectivamente, necesitan reciprocidad de la otra parte. Otros dirán que por más encuentro real que quieran, hay personas que no permiten ir más allá del contacto virtual. Otros dirán que prefieren no encontrarse con algunas personas para no caer en manipulaciones ni ceder en lo que les interesa.

¿Cuántas ex parejas hay que se niegan a hablar entre sí por el tema de sus hijos porque viven centrados en sus intereses propios y protegidos en sus posiciones? ¿Cuántos clientes no quieren hablar con sus proveedores cara a cara por temor a ser manipulados?

De hecho, este miedo de muchos a caer en la manipulación, no difiere demasiado de los que no quieren ser persuadidos de algo. Porque se suele confundir la persuasión con la manipulación. Ambas persiguen el mismo objetivo: que la persona haga o diga lo que nosotros queramos. Pero el manipulador usa emociones como el miedo, la angustia, la preocupación y la intimidación y luego de un tiempo, el manipulado desarrolla sentimientos de rencor e inseguridad.


En la vereda contraria, la persuasión es la habilidad de comunicar y hacer que las personas hagan lo que nosotros queramos a través de emociones positivas como la alegría, el entusiasmo y la motivación.

¿Cómo persuadir sin caer en la manipulación? ¿Cómo dejar de encerrarme en mi posición y lograr intereses comunes cuando converso o negocio? Pensando en los términos que se utilizan en negociación, el interés es todo aquello que no podemos intercambiar con las otras partes. Cuando hablamos de posición nos estamos refiriendo a la actitud que tenemos acerca del tema a negociar. En un proceso de negociación, el éxito llega cuando ponemos el foco en los intereses y no en las posiciones. Nuestro interés define el problema y esto define las posiciones. El nudo de la cuestión surge con el conflicto entre los intereses de las partes: sus necesidades, deseos, preocupaciones y miedos. Además de mis intereses propios debo analizar los intereses comunes que tengo con la otra parte.

PERCIBES, SIENTES Y ASUMES UNA POSICIÓN

Hay una técnica que suelo practicar con mis clientes de coaching, que es la de las posiciones perceptivas, una técnica muy útil de Programación Neurolingüística. Cada uno de nosotros percibe diferente este mundo que nos ha tocado vivir. De ahí que para algunas personas, el futbol es una fiesta y para otros es un letargo de las masas. Pero seguramente aunque la posición sobre el futbol sea diferente de acuerdo a la persona, podemos encontrar un interés común que tienen todos. Si preguntamos a la gente sobre la violencia en el futbol, seguramente casi todos estarán de acuerdo que cada partido se haga en la mayor armonía posible, sin agresiones de ningún tipo. Si los hinchas del futbol y los detractores del deporte del balón tienen intereses comunes, ¿qué nos hace pensar que no podemos encontrar lo mismo en otro ámbito?

Posiciones perceptivas

Cada discusión con una persona de nuestro interés, cada negociación con un cliente o con un jefe, cada argumentación que hacemos para persuadir, debemos ir más allá de lo que quiere nuestro yo, que sería la primera posición perceptiva y debemos poder acercarnos a la segunda posición, que es la del otro. Si luego podemos ir a la posición tercera, que es observar la interacción que creamos con el otro, entonces el éxito puede estar asegurado.

Ciertamente que podemos volvernos un Buda reflexivo, un Dalai Lama de la paciencia, reflexionar con autoestima y sin ego sobre lo que queremos(primera posición) y buscar intereses comunes e ir hacia la segunda posición, que es la del otro y encontrarnos con un ser obstinado y terco, que no quiere cambiar de posición y menos quiere encontrar intereses comunes. Ahí también está nuestro arte, si etiquetamos a la otra persona como terca u obstinada, posiblemente la persona asuma las conductas más rígidas posibles. Pero si pensamos que el otro simplemente se está defendiendo y la terquedad es simplemente un comportamiento, que puede cambiar, nuestro arte será transformar un posible enfrentamiento en cooperación y convertir un conflicto en un problema a resolver.

Cuando cooperamos no eliminamos las diferencias ni necesitamos transformarnos en un clon del otro. Con el cultivo de la escucha, la observación y la práctica de valores donde demuestro que soy honesto para decir lo que necesito, respetuoso ante los que no piensan igual que yo y paciente para entender justamente que además de diferente, el otro tiene diferentes tiempos, estaré cooperando para negociar de forma efectiva.

DIME CUANTO TE VALORAS Y TE DIRE QUÉ CREES

En realidad, también en negociación influyen más los valores intangibles. Cuando la gente habla de valores, algunos piensan en la bolsa, en las variaciones de la moneda. Otros piensan que valen si tienen una buena imagen o si ganan mucho dinero. En realidad, los valores son algo que no podemos tocar pero sí podríamos vivenciar y ejercitar. Los valores son cualidades que todos traemos. Nacemos con valores como el amor, la bondad, la pureza, la alegría, el respeto, la paz y para creer esto, basta que pensemos en un bebé, que su mera presencia irradia todo eso. Algunos crecen y van creyendo que no tienen esos valores y deben buscarlos afuera.

En negociación se hace esencial el cultivo de los valores. Cuando percibimos a alguien como agresivo y nos envía frases agresivas y posturas duras, en lugar de reaccionar reactivamente debemos hacerlo con paz, comprensión y tolerancia. Si recibimos ira, una táctica efectiva es compadecer al otro, no verlo como un salvaje sino como un ser que está usando una metodología que no es la adecuada. La ignorancia de las declaraciones negativas del otro también es efectiva si quiero tender puentes. Cuando dejamos de creer que tenemos que convencer al otro que nosotros tenemos la razón, ahí estamos asumiendo una actitud superadora. Porque no es todo un tema de valores sino también de creencias.

Los principales conflictos vitales comienzan cuando creemos que todos nuestros problemas son exteriores y no dependen de nosotros. La creencia más simple es creer que son los otros los que crean nuestros males. La creencia más positiva es reflexionar sobre las cosas que me pueden acercar a ese otro que percibo como “malo” o “difícil” o “terco”. Lo cierto que las personas difíciles se vuelven un Bambi cuando nosotros dejamos de creer que son ogros o tiburones.

Por tanto, también la negociación efectiva depende de cómo nos valoramos a nosotros, cómo valoramos a los otros y las creencias que tenemos sobre el mundo.





Leticia Brando es psicóloga, coach personal y ejecutiva, especializada en Neurociencias, Comunicación y Liderazgo. Es directora de la consultora Brando Coaching.


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Presentación de alumnos

Primera parte

Vimos la importancia de una comunicación clara y el liderazgo en la gestión de la motivación del equipo y la reducción de la ansiedad.

Debemos proporcionar estructura, definir expectativas y ofrecer espacios de participación para fomentar la autonomía y la confianza.

Las recompensas sociales tienen un papel clave para influir en el comportamiento, contrastando las amenazas a la autonomía con el refuerzo positivo a través del reconocimiento y la comunicación transparente. Te proponemos reflexionar sobre situaciones en las que sintieron una pérdida de influencia y a reformular sus mensajes para activar recompensas en lugar de amenazas, mejorando así la cooperación y el compromiso.

2da parte Modelo SCARF

En esta parte, vimos el modelo SCARF de Neuroliderazgo,  que ayuda a los oradores a comprender y activar motivadores sociales en sus audiencias. Leticia explicó cómo usar el lenguaje corporal, la modulación de la voz y los recursos visuales de manera efectiva, enfatizando la importancia de conectar con la audiencia a través del contacto visual y gestos de manos adecuados. 

 

El modelo SCARF, un marco basado en neurociencia desarrollado por David Rock, describe cómo el cerebro humano responde a situaciones sociales activando circuitos de amenaza o recompensa. Las amenazas sociales pueden activar los mismos circuitos neuronales que el dolor físico, citando investigaciones de Naomi Eisenberger en la Universidad de California. Hay cinco motivadores sociales en el modelo SCARF: estatus, certeza, autonomía, relacionamiento y justicia, explicando cómo cada uno afecta la motivación, la cooperación y el aprendizaje cuando se fomentan. Enfatizó la importancia de comprender y abordar estos motivadores para mejorar las interacciones sociales y el rendimiento en diversos contextos, incluyendo el habla en público y las relaciones.

 

Ella discutió los tres canales de comunicación preferidos - visual, auditivo y kinestésico - y cómo adaptar el estilo de mensaje en consecuencia. La sesión cubrió ejercicios prácticos para mejorar la presencia en el habla, incluyendo técnicas de respiración y postura física, y también abordó cómo manejar el nerviosismo y mantener el compromiso del público a través de un ritmo y narración adecuados.

3 a parte Hipocampo, gestión del estrés y aburrimiento

Nos interesa que ambos sistemas, simpatico y para simpatico estén en armonía.

Si nuestro sistema parasimpatico estuviera todo el tiempo activo, tendríamos estrés, ansiedad, depresión, apatía, cansancio extremo, lentitud mental y cognitiva.

Hay momentos que necesitamos que las expresiones de lucha o de huida del simpatico estén presentes. Y hay otros momentos que necesitamos de la parte relajada y de participación social del parasimpático.

Cuando hablamos en público, el sistema nervioso autónomo (SNA) juega un papel fundamental en cómo nuestro cuerpo reacciona, y cómo controlamos esas reacciones. Este sistema se divide en dos ramas principales: el sistema simpático y el sistema parasimpático. Ambos trabajan en conjunto para mantener el equilibrio, pero actúan de maneras opuestas, especialmente cuando estamos expuestos a situaciones de estrés, como hablar frente a una audiencia.

1. Sistema Simpático: El "Botón de Alerta"

El sistema simpático es el encargado de activar la respuesta de lucha o huida (fight or flight), que prepara al cuerpo para enfrentar una amenaza percibida. Cuando estás a punto de hablar en público, tu cerebro interpreta la situación como un estrés social, lo que activa esta rama del sistema nervioso.

Respuestas típicas del sistema simpático durante una charla:

Aceleración del corazón: El aumento del ritmo cardíaco ayuda a que más sangre fluya hacia los músculos, preparándote para una acción rápida.

Aumento de la presión arterial: Esto asegura que los órganos vitales tengan más oxígeno y nutrientes para responder rápidamente a cualquier amenaza.

Respiración rápida y superficial: Este cambio en la respiración proporciona más oxígeno para un posible esfuerzo físico, aunque, en este contexto, no se necesita correr ni pelear, solo enfrentar la situación.

Sudoración: El cuerpo intenta regular la temperatura corporal, ya que el aumento de la actividad física genera calor.

Tensión muscular: Los músculos se tensan, lo que nos hace sentir rígidos y, a veces, incluso inmóviles.

Todo esto se traduce en una sensación de nerviosismo o ansiedad, la cual es común antes de hablar en público. El sistema simpático pone al cuerpo en estado de alerta para protegerse de lo que percibe como una amenaza.

Debemos tener estrategias para una comunicación y participación efectivas en entornos de aprendizaje. Debemos proporcionar una visión general antes de profundizar en los detalles, usar elementos visuales y permitir tiempo para la reflexión para reducir la sobrecarga cognitiva. Leticia también destacó el papel de las preguntas para mantener a los estudiantes activos y la necesidad de que los estudiantes repitan la información para solidificar las conexiones neuronales. Insistió en la importancia del lenguaje corporal en la comunicación, abogando por posturas seguras y una entrada contundente para captar la atención del público.

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