top of page

Amar y ser libre

Actualizado: 24 mar 2023

A propósito de San Valentín, ese día comercial tan celebrado por los enamorados, esos mismos que proliferan declarando su amor en las redes. Pero con el amor hay matices, también siguen imperando los reservados, que prefieren vivir el amor a puertas adentro. También están los que están en pareja y son presas de un vínculo tóxico de inseguridad y miedos, donde no hay respeto ni coincidencias. Lo cierto que a esta altura del partido, cualquier persona madura sabe que por amor no se sufre. Solamente el desamor duele y deja una herida abierta por la que entran fantasmas, inseguridades y temores.


No podemos temer al amor. El miedo al rechazo o al sufrimiento o al compromiso mal entendido nos hace huir de él. En el mapa del alma cada uno ha creado sus programas mentales para tener esa relación agridulce con el amor, pero todos coincidimos en algo, todos podemos aprender a amar, o a amar de una forma sana. A veces basta con entender nuestro pasado, templar nuestro presente y crear nuestro futuro. Puede que en este San Valentin muchos descubran que lo que les hace bien es la soledad buscada.


Algunas personas tienen un temor exacerbado a la soledad y son capaces de aceptar cualquier cosa con tal de no estar solos. La realidad es que nadie nos enseña a amar y ser amados.




Oscar Wilde decía que amarse a uno es mismo es el comienzo de un romance para toda la vida pero cuando somos dependientes emocionales, nos enamoramos de otra persona y nos olvidamos de nuestra integridad y hasta de nuestra individualidad. Los cuentos de hadas iniciales se desvanecen en cuanto asociamos al amor con posesión, celos, competencias y cuando creemos que nos debemos fundir en el otro. Entre los dependientes emocionales encontramos a los adictos a la sumisión, que idealizan obsesivamente al otro y muestran una desmesurada necesidad afectiva. Ese desequilibrio hace que busquen personas con un perfil concreto: déspotas, conflictivos o engreídos. Esta situación hace descender al otro hacia los infiernos, al punto que algunos aceptan que su pareja salga por ahí con otras personas o hasta justifican cuando ejercen la violencia verbal o psicológica.


La sensación de falta de libertad llega cuando siento que mi pareja me está asfixiando. Eso se ve en el caso que mi pareja sea dominante y busque controlarme por medio de la hostilidad y la agresividad. El narcisismo del dominante necesita alguien que lo adore y los idealice hasta la locura. También aparecen los adictos a los romances, que muchas veces fantasean que el otro es una cosa que no es. No les interesa tanto lo que sientan sino que crean una idea de la otra persona, son esos que escuchan un “no te quiero” y siguen adelante empecinados en conquistar o creer que el otro va a cambiar.

Hoy la mujer ha alcanzado la independencia económica pero no siempre esa autonomía implica independencia emocional. Muchas mujeres resolutivas en cuanto a lo económico son muy dependientes de una llamada, de unas palabras y se sienten vacías sin una relación de pareja. También ocurre con algunos hombres. Son esas personas que se sienten débiles si el otro les da demasiado espacio. En realidad, los momentos de soledad nos permiten disfrutar de nosotros y luego sumarnos con más energía al otro.


Resulta frecuente que los enamorados se dediquen arrumacos y frases como “te quiero”, “contigo hasta el final” pero hay algunos para los que la frase “te amo porque te necesito” se convierte en una declaración literal de intenciones. Amar es bueno, amar demasiado no lo es. La dependencia emocional me hace actuar de forma compulsiva y obsesiva, dándole muchas vueltas a las cosas y mostrando ansiedad cuando el otro no responde como espero. Cuando encuentro el espacio para que ambas independencias sean compatibles, la presencia del otro nos enriquece.


Cuando dos personas se unen, hay dos seres que aman y a veces creemos que debemos ser uno y ese es el gran error en las relaciones. Debemos preservar nuestro espacio e individualidad porque la pareja implica precisamente dos personas. Cuando amo con independencia emocional, respeto tanto mis necesidades como las del otro, sin egoísmos. Es un amor donde doy lo mejor de mí pero eso no significa que sacrifique mi vida. El amor se siente, no se enseña, se transmite, no se ordena y se da pero no se pide. Para cultivar la independencia emocional, debo lograr un equilibrio entre lo que no quiero renunciar de mi personalidad y lo que debo ceder para que mi pareja se sienta respetada y feliz. Debemos reforzar la autoestima, querernos más allá de querer al otro, pedir ayuda terapéutica o familiar en caso de estar pasando momentos de dependencia emocional.


El amor de pareja no es un sacrificio, tiene que ver más bien con la libertad, la responsabilidad, el compromiso y la generosidad y principalmente tiene que ver con un espacio de crecimiento conjunto. Y para resumir estas ideas, comparto el programa "Ruta feliz" que hicimos hace unos años para el canal NSTV de Uruguay.


Y ya de paso te invitamos a seguir nuestro podcast aquí


Recursos recomendados:



Comentarios


Presentación de alumnos

Primera parte

Vimos la importancia de una comunicación clara y el liderazgo en la gestión de la motivación del equipo y la reducción de la ansiedad.

Debemos proporcionar estructura, definir expectativas y ofrecer espacios de participación para fomentar la autonomía y la confianza.

Las recompensas sociales tienen un papel clave para influir en el comportamiento, contrastando las amenazas a la autonomía con el refuerzo positivo a través del reconocimiento y la comunicación transparente. Te proponemos reflexionar sobre situaciones en las que sintieron una pérdida de influencia y a reformular sus mensajes para activar recompensas en lugar de amenazas, mejorando así la cooperación y el compromiso.

2da parte Modelo SCARF

En esta parte, vimos el modelo SCARF de Neuroliderazgo,  que ayuda a los oradores a comprender y activar motivadores sociales en sus audiencias. Leticia explicó cómo usar el lenguaje corporal, la modulación de la voz y los recursos visuales de manera efectiva, enfatizando la importancia de conectar con la audiencia a través del contacto visual y gestos de manos adecuados. 

 

El modelo SCARF, un marco basado en neurociencia desarrollado por David Rock, describe cómo el cerebro humano responde a situaciones sociales activando circuitos de amenaza o recompensa. Las amenazas sociales pueden activar los mismos circuitos neuronales que el dolor físico, citando investigaciones de Naomi Eisenberger en la Universidad de California. Hay cinco motivadores sociales en el modelo SCARF: estatus, certeza, autonomía, relacionamiento y justicia, explicando cómo cada uno afecta la motivación, la cooperación y el aprendizaje cuando se fomentan. Enfatizó la importancia de comprender y abordar estos motivadores para mejorar las interacciones sociales y el rendimiento en diversos contextos, incluyendo el habla en público y las relaciones.

 

Ella discutió los tres canales de comunicación preferidos - visual, auditivo y kinestésico - y cómo adaptar el estilo de mensaje en consecuencia. La sesión cubrió ejercicios prácticos para mejorar la presencia en el habla, incluyendo técnicas de respiración y postura física, y también abordó cómo manejar el nerviosismo y mantener el compromiso del público a través de un ritmo y narración adecuados.

3 a parte Hipocampo, gestión del estrés y aburrimiento

Nos interesa que ambos sistemas, simpatico y para simpatico estén en armonía.

Si nuestro sistema parasimpatico estuviera todo el tiempo activo, tendríamos estrés, ansiedad, depresión, apatía, cansancio extremo, lentitud mental y cognitiva.

Hay momentos que necesitamos que las expresiones de lucha o de huida del simpatico estén presentes. Y hay otros momentos que necesitamos de la parte relajada y de participación social del parasimpático.

Cuando hablamos en público, el sistema nervioso autónomo (SNA) juega un papel fundamental en cómo nuestro cuerpo reacciona, y cómo controlamos esas reacciones. Este sistema se divide en dos ramas principales: el sistema simpático y el sistema parasimpático. Ambos trabajan en conjunto para mantener el equilibrio, pero actúan de maneras opuestas, especialmente cuando estamos expuestos a situaciones de estrés, como hablar frente a una audiencia.

1. Sistema Simpático: El "Botón de Alerta"

El sistema simpático es el encargado de activar la respuesta de lucha o huida (fight or flight), que prepara al cuerpo para enfrentar una amenaza percibida. Cuando estás a punto de hablar en público, tu cerebro interpreta la situación como un estrés social, lo que activa esta rama del sistema nervioso.

Respuestas típicas del sistema simpático durante una charla:

Aceleración del corazón: El aumento del ritmo cardíaco ayuda a que más sangre fluya hacia los músculos, preparándote para una acción rápida.

Aumento de la presión arterial: Esto asegura que los órganos vitales tengan más oxígeno y nutrientes para responder rápidamente a cualquier amenaza.

Respiración rápida y superficial: Este cambio en la respiración proporciona más oxígeno para un posible esfuerzo físico, aunque, en este contexto, no se necesita correr ni pelear, solo enfrentar la situación.

Sudoración: El cuerpo intenta regular la temperatura corporal, ya que el aumento de la actividad física genera calor.

Tensión muscular: Los músculos se tensan, lo que nos hace sentir rígidos y, a veces, incluso inmóviles.

Todo esto se traduce en una sensación de nerviosismo o ansiedad, la cual es común antes de hablar en público. El sistema simpático pone al cuerpo en estado de alerta para protegerse de lo que percibe como una amenaza.

Debemos tener estrategias para una comunicación y participación efectivas en entornos de aprendizaje. Debemos proporcionar una visión general antes de profundizar en los detalles, usar elementos visuales y permitir tiempo para la reflexión para reducir la sobrecarga cognitiva. Leticia también destacó el papel de las preguntas para mantener a los estudiantes activos y la necesidad de que los estudiantes repitan la información para solidificar las conexiones neuronales. Insistió en la importancia del lenguaje corporal en la comunicación, abogando por posturas seguras y una entrada contundente para captar la atención del público.

Contactame 

Zona WTC

Montevideo, Uruguay

CP 11300

Suscribete para tener mi Newsletter

Gracias por escribirnos

© 2025 by Nicolet

bottom of page