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Siendo padres rebeldes al autismo nuestro de cada día

Actualizado: 12 jul 2022

Reflexionando en el día mundial de concienciación del autismo, trastorno que engloba dificultades de comunicación y de comportamiento social, pienso que hablar es un gesto, un código común que nos une con los otros, una estrategia para llegar y lograr lo que queremos. Los que son más lentos en el aprendizaje del arte de hablar suelen ser estudiados como autistas, retrasados, bloqueados emocionales porque las palabras tienen que ser más que gestos y ademanes. La presencia del sujeto, el predicado y el verbo suele ser imprescindible para hacerse entender en la sociedad de pequeños y de adultos.

Muchas veces sobreviene la duda cuando a un padre o madre le diagnostican autismo a su hijo. No duda por necio. Duda porque el porcentaje de diagnóstico de autismo se ha acrecentado de una forma exponencial. Según la Organización Mundial de la Salud, 1 de cada 160 niños tienen TEA(Trastorno del Espectro Autista). Duda porque aunque observa aleteos, palabras desordenadas, ecolalia y cierto repliegue comunicativo en su hijo, también observa risas, pedidos, miradas que parecen decir que quiere decir más, que lo esperemos que él no quiere una etiqueta, él quiere evolucionar a su ritmo. En un tiempo vertiginoso, poco se le espera a los más lentos en el arte de armar frases. Claro que dudar no puede ser una excusa para no hacer. Por tanto los padres actúan desde la incertidumbre sobre esa etiqueta que un psiquiatra o neuropediatra ha puesto sobre su hijo.

Desde las preferencias, uno querría que todo salga rodado. Porque no da lo mismo llevar a tu hijo a la escuela y además agregar visitas a psiquiatra, fonoaudiólogo y psicomotricista que simplemente llevarlo a la escuela. Pero claro que debemos intervenir, examinar nuestro núcleo familiar, que puede incidir en las dificultades de un niño a hablar y a relacionarse. Poco se sabe de las causas del autismo pero se dice que una causa posible es socio ambiental. Porque no recibe los mismos estímulos un niño que vive en un hogar monoparental a otro que tiene a papá, mamá, hermanos, abuelos y primos.

Cuando educamos, preferimos ciertas formas de decir las cosas, de poner límites, de decir no, de decir sí y en esas preferencias delatas tus convicciones y puedes revolucionar lo establecido por los médicos de turno. Porque basta con que seas consciente en cómo estabas pasando ese tiempo con tu hijo para que el niño que no habla, comience a decir, a mirar a los ojos, a buscar interacciones sociales y hasta a tener amigos. Entonces el diagnóstico de autismo pasa a ser relativo porque ves más normalidad que de lo otro y en realidad comienzas a ser consciente del poder sanador del amor.

Por eso, a todos los padres que reciben diagnóstico de Trastorno del Espectro autista o autismo a secas sin grados, les propongo que escuchen sin juzgar al diagnosticador de turno, observen con amor al niño en cuestión y hagan con más amor para que ese niño aprenda y sea autónomo. Debe ser natural el compromiso de llevar semanalmente a tu hijo al fonoaudiólogo y como medida de apoyo al psicomotricista y alguna visita a un psiquiatra de confianza de forma esporádica. Pero más allá del apoyo de estos especialistas, les propongo que muestren dudas, no crean en la certeza, muestren rebeldía y cierta convicción a la mejora de su hijo porque una frase cliché que repetirán los que tratan el autismo es que es una condición que no se mejora, y así lo establecen en series como Atypical en Netflix, por ejemplo. Con rebeldía me refiero a sobreponerse al diagnóstico y la palabra dominante del neuropediatra y proponer alternativas.

Día mundial de la concienciación del autismo

Ver el contexto, observar, escuchar y retirarse

Curiosamente, muchas de las ideas del tratamiento “extra oficial” que emprenderán los padres por su cuenta, vienen justamente de las palabras de otros y eso exige cierta observación, escucha, retiro y silencio. Porque a veces la familia no aparece, ni está. No hay abuelos, no hay tíos, no hay primos que muestren ser las redes de sociabilidad al niño. Tan sólo está la madre porque el padre es semi ausente. Puede ser el caso de una madre profesional, ocupada, que cría a su hijo con ayuda económica del padre pero sin su presencia física. O puede ser el caso de una madre que perdió a su marido y ese niño no tiene esa presencia y no cuenta tampoco con las redes de abuelos, tíos, primos ni pareja alternativa de su madre. Todo esto crea un contexto floreciente para el desarrollo de este tipo de trastornos tan de moda hoy en día. Porque justamente los vínculos son los que forjan nuestra fortaleza personal.

No hablar nos evade del mundo, nos aparta, nos aísla y nos vuelve especímenes raros. Pero también ese que se aparta no está solo, ni es una idea aislada. Tiene también muchas cosas para hacer y decir. Hablar nos une, nos conecta, nos permite crear con otros, pensar sobre otros y nos aleja del desconcierto cotidiano. Cada vez que pensamos sobre el autismo, conversamos con los otros, nos relacionamos e intercambiamos nuevas ideas porque mientras la ciencia no se decide, está el testimonio de los padres que es el determinante en la mejora de los niños.

Por otro lado, desde lo social también hay que erradicar los prejuicios ante el tema y contemplar la inclusión en cada entidad educativa y no sólo en algunas. Debemos inaugurar una nueva forma de percibir el autismo, que es una nueva forma de pensar y tal vez una nueva forma de vivir. No hay que estigmatizarlo.

El nuevo concepto sobre el autismo implica un nuevo concepto de relación y de comunidad. Hasta este momento puede que haya transmisión de información sobre la estereotipia, el aleteo, las dificultades del habla pero no siempre hay una verdadera comunicación sobre los matices del trastorno.

Antes era una visión de un niño que ni hablaba ni interrelacionaba con otros que necesitaba su tiempo y su espacio. Ahora parece más un trastorno que teniendo una buena intervención de distintos especialistas, el progreso del niño es muy satisfactorio y es así que muchos pasan desapercibidos del resto de niños sin trastorno.

La inclusión del abordaje del TEA en las escuelas tiene mucho porvenir si mostramos que nos importan los otros, los deportistas, los niños con síndrome de Down, los estudiosos, los responsables, los inteligentes, los traviesos, los hiperactivos. Para que nos importe un niño con TEA también nos tienen que importar los demás. Finalmente todo pasa por conquistar nuevos aprendizajes y seguir cultivando el amor porque se sabe que sólo ellos, nuestros hijos nos permiten el amor a la vida más allá de la nuestra.

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Presentación de alumnos

Primera parte

Vimos la importancia de una comunicación clara y el liderazgo en la gestión de la motivación del equipo y la reducción de la ansiedad.

Debemos proporcionar estructura, definir expectativas y ofrecer espacios de participación para fomentar la autonomía y la confianza.

Las recompensas sociales tienen un papel clave para influir en el comportamiento, contrastando las amenazas a la autonomía con el refuerzo positivo a través del reconocimiento y la comunicación transparente. Te proponemos reflexionar sobre situaciones en las que sintieron una pérdida de influencia y a reformular sus mensajes para activar recompensas en lugar de amenazas, mejorando así la cooperación y el compromiso.

2da parte Modelo SCARF

En esta parte, vimos el modelo SCARF de Neuroliderazgo,  que ayuda a los oradores a comprender y activar motivadores sociales en sus audiencias. Leticia explicó cómo usar el lenguaje corporal, la modulación de la voz y los recursos visuales de manera efectiva, enfatizando la importancia de conectar con la audiencia a través del contacto visual y gestos de manos adecuados. 

 

El modelo SCARF, un marco basado en neurociencia desarrollado por David Rock, describe cómo el cerebro humano responde a situaciones sociales activando circuitos de amenaza o recompensa. Las amenazas sociales pueden activar los mismos circuitos neuronales que el dolor físico, citando investigaciones de Naomi Eisenberger en la Universidad de California. Hay cinco motivadores sociales en el modelo SCARF: estatus, certeza, autonomía, relacionamiento y justicia, explicando cómo cada uno afecta la motivación, la cooperación y el aprendizaje cuando se fomentan. Enfatizó la importancia de comprender y abordar estos motivadores para mejorar las interacciones sociales y el rendimiento en diversos contextos, incluyendo el habla en público y las relaciones.

 

Ella discutió los tres canales de comunicación preferidos - visual, auditivo y kinestésico - y cómo adaptar el estilo de mensaje en consecuencia. La sesión cubrió ejercicios prácticos para mejorar la presencia en el habla, incluyendo técnicas de respiración y postura física, y también abordó cómo manejar el nerviosismo y mantener el compromiso del público a través de un ritmo y narración adecuados.

3 a parte Hipocampo, gestión del estrés y aburrimiento

Nos interesa que ambos sistemas, simpatico y para simpatico estén en armonía.

Si nuestro sistema parasimpatico estuviera todo el tiempo activo, tendríamos estrés, ansiedad, depresión, apatía, cansancio extremo, lentitud mental y cognitiva.

Hay momentos que necesitamos que las expresiones de lucha o de huida del simpatico estén presentes. Y hay otros momentos que necesitamos de la parte relajada y de participación social del parasimpático.

Cuando hablamos en público, el sistema nervioso autónomo (SNA) juega un papel fundamental en cómo nuestro cuerpo reacciona, y cómo controlamos esas reacciones. Este sistema se divide en dos ramas principales: el sistema simpático y el sistema parasimpático. Ambos trabajan en conjunto para mantener el equilibrio, pero actúan de maneras opuestas, especialmente cuando estamos expuestos a situaciones de estrés, como hablar frente a una audiencia.

1. Sistema Simpático: El "Botón de Alerta"

El sistema simpático es el encargado de activar la respuesta de lucha o huida (fight or flight), que prepara al cuerpo para enfrentar una amenaza percibida. Cuando estás a punto de hablar en público, tu cerebro interpreta la situación como un estrés social, lo que activa esta rama del sistema nervioso.

Respuestas típicas del sistema simpático durante una charla:

Aceleración del corazón: El aumento del ritmo cardíaco ayuda a que más sangre fluya hacia los músculos, preparándote para una acción rápida.

Aumento de la presión arterial: Esto asegura que los órganos vitales tengan más oxígeno y nutrientes para responder rápidamente a cualquier amenaza.

Respiración rápida y superficial: Este cambio en la respiración proporciona más oxígeno para un posible esfuerzo físico, aunque, en este contexto, no se necesita correr ni pelear, solo enfrentar la situación.

Sudoración: El cuerpo intenta regular la temperatura corporal, ya que el aumento de la actividad física genera calor.

Tensión muscular: Los músculos se tensan, lo que nos hace sentir rígidos y, a veces, incluso inmóviles.

Todo esto se traduce en una sensación de nerviosismo o ansiedad, la cual es común antes de hablar en público. El sistema simpático pone al cuerpo en estado de alerta para protegerse de lo que percibe como una amenaza.

Debemos tener estrategias para una comunicación y participación efectivas en entornos de aprendizaje. Debemos proporcionar una visión general antes de profundizar en los detalles, usar elementos visuales y permitir tiempo para la reflexión para reducir la sobrecarga cognitiva. Leticia también destacó el papel de las preguntas para mantener a los estudiantes activos y la necesidad de que los estudiantes repitan la información para solidificar las conexiones neuronales. Insistió en la importancia del lenguaje corporal en la comunicación, abogando por posturas seguras y una entrada contundente para captar la atención del público.

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