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Entre la nostalgia y la independencia de ser

Hoy 24 de agosto, día previo a la fecha patria del 25 de agosto(Declaratoria de la independencia de Uruguay) se celebra la noche de la nostalgia en Uruguay, día único, invento de Pablo Lecueder, el rey de las discotecas de la época de nuestros padres para celebrar previamente a la declaratoria de la independencia. Quizá, en vez de evocar épocas pasadas de gloria, deberíamos reflexionar sobre la última vez que fuimos independientes. ¿Cuándo dejamos de depender de un pensamiento de un padre, de una opinión de una pareja, o de un comentario de un hijo? ¿Cuándo nos atrevimos a ser libres? ¿Cuándo nos atrevimos a vestir lo que se nos antoja sin seguir modas ni tendencias? ¿Cuándo resolvimos ser sin ver tanto lo que nos falta o nos sobra?

La recomendación usual es que caminemos y miremos siempre adelante, pero nuestro pasado es siempre una referencia, sobre todo cuando hay cosas buenas para evocar. Capaz que ahora mismo recuerdas a esa persona que se molestaba por tus ironías o bien te viene a la memoria esa persona que se reía de tu humor amargo. O capaz que evocas ese primer amor, que te cortejaba y te prometía bajarte la Luna porque ya no sabía que más ofrecerte en la Tierra. Más adelante comprendiste que te bastaba con que esa persona estuviera, más allá de sus visiones y de sus sueños. Te diste cuenta que la gracia estaba en disfrutar la Tierra nomás.

noche de la nostalgia

Armados de la nostalgia, nos defendemos para seguir caminando y construimos la esperanza porque si antes vivimos cosas de ciencia ficción o de novela rosa, seguramente las volvamos a vivir en el presente y en el futuro, porque basta querer para que todos los tiempos de la vida se amiguen y confluyan juntos. Y entonces recordamos tantos hechos de nuestra vida que nos hicieron felices. El simple hecho de recordar, como lo dice la palabra, es volver a pasar por el corazón. Uno vuelve cada tanto a esos lugares donde “amó la vida”, parafraseando una vez más a la gran Chavela Vargas.

Algunos recordarán cuando el Sol les quemó, les llenó de luz. Al principio sus rayos eran buenos, luego les encegueció tanto que no les permitió discernir. Otros simplemente se insolaron y vieron crecer sus arrugas al mismo tiempo que se coloreaba su tez y hoy evocan el tiempo donde su piel era blanca y lozana. Alejados del Sol, decidieron adentrarse en las sombras, donde a veces es más fácil levantarse cuando se tropieza.

Con buena sombra también, es más fácil lograr que nos entiendan porque claro el gran problema del mundo reside en la mala transmisión de la comunicación. Los miles de rayos de los diferentes seres iluminan a veces y queman en otras ocasiones. Los rayos no vienen solos, vienen con ecos de voces que dicen y callan. Con la nostalgia nos damos cuenta que existen silencios ensordecedores.

Hay momentos, esos de emoción pura que aún recuerdo el final de antología de "Los cuatrocientos golpes", la opera prima de François Truffaut, una película emocionante desde el principio al fin. En otros momentos, la nostalgia puede llegar si escucho "Disarm" de The Smashing Pumpkins, especialmente cuando Billy Corgan nos vuelve a conectar con la infancia diciendo frases al estilo "I used to be a little boy/so old in my shoes/and what i choose is my choice". Otras resuena en mis oídos “Lost cause” de Beck, donde el tiempo pasado amoroso adquiere una bella dimensión.

Otras veces recordamos nuestra primera conferencia, el día que nos recibimos, el día que nació nuestro hijo, el día que nos enamoramos. Todo eso que pasó es terreno fértil para la nostalgia. No sé qué tiene pero a veces nos gusta. Hay algo de atracción en la melancolía de otros tiempos. Ciertamente que no deja espacio para lo inesperado porque cierra el universo en el pasado y a la entrega a lo conocido, a lo que se recoge en la memoria y en nuestros miles de pensamientos.

Hay también algo de invento en la nostalgia, como si lo que se recordara fuera mejor y las historias se desvanecieran o se grabaran a fuego. Con su respaldo, cerramos los ojos y creamos mundos imaginarios de esos hechos pasados, inventamos sobre nuestro nacimiento, evocamos nuestra infancia tiñéndola de colores y sentimos ternura de nosotros mismos. Al final de cuentas la desinencia de la palabra viene del griego y significa "regreso" y "dolor". A veces duele regresar pero quizá alguna vez nos espere alguien con los brazos abiertos. Beber la nostalgia sin emborracharnos de ella es aceptarla amigablemente y aceptar la suerte que nos brinda. Porque sólo podemos ser cuando reconocimos lo que fuimos.

Y los dejo con el trailer de una película de cine, esa película tan importante en mi nostalgia como “Los cuatrocientos golpes” del enorme genio de Truffaut, que se nos fue muy pronto.

Comentarios


Presentación de alumnos

Primera parte

Vimos la importancia de una comunicación clara y el liderazgo en la gestión de la motivación del equipo y la reducción de la ansiedad.

Debemos proporcionar estructura, definir expectativas y ofrecer espacios de participación para fomentar la autonomía y la confianza.

Las recompensas sociales tienen un papel clave para influir en el comportamiento, contrastando las amenazas a la autonomía con el refuerzo positivo a través del reconocimiento y la comunicación transparente. Te proponemos reflexionar sobre situaciones en las que sintieron una pérdida de influencia y a reformular sus mensajes para activar recompensas en lugar de amenazas, mejorando así la cooperación y el compromiso.

2da parte Modelo SCARF

En esta parte, vimos el modelo SCARF de Neuroliderazgo,  que ayuda a los oradores a comprender y activar motivadores sociales en sus audiencias. Leticia explicó cómo usar el lenguaje corporal, la modulación de la voz y los recursos visuales de manera efectiva, enfatizando la importancia de conectar con la audiencia a través del contacto visual y gestos de manos adecuados. 

 

El modelo SCARF, un marco basado en neurociencia desarrollado por David Rock, describe cómo el cerebro humano responde a situaciones sociales activando circuitos de amenaza o recompensa. Las amenazas sociales pueden activar los mismos circuitos neuronales que el dolor físico, citando investigaciones de Naomi Eisenberger en la Universidad de California. Hay cinco motivadores sociales en el modelo SCARF: estatus, certeza, autonomía, relacionamiento y justicia, explicando cómo cada uno afecta la motivación, la cooperación y el aprendizaje cuando se fomentan. Enfatizó la importancia de comprender y abordar estos motivadores para mejorar las interacciones sociales y el rendimiento en diversos contextos, incluyendo el habla en público y las relaciones.

 

Ella discutió los tres canales de comunicación preferidos - visual, auditivo y kinestésico - y cómo adaptar el estilo de mensaje en consecuencia. La sesión cubrió ejercicios prácticos para mejorar la presencia en el habla, incluyendo técnicas de respiración y postura física, y también abordó cómo manejar el nerviosismo y mantener el compromiso del público a través de un ritmo y narración adecuados.

3 a parte Hipocampo, gestión del estrés y aburrimiento

Nos interesa que ambos sistemas, simpatico y para simpatico estén en armonía.

Si nuestro sistema parasimpatico estuviera todo el tiempo activo, tendríamos estrés, ansiedad, depresión, apatía, cansancio extremo, lentitud mental y cognitiva.

Hay momentos que necesitamos que las expresiones de lucha o de huida del simpatico estén presentes. Y hay otros momentos que necesitamos de la parte relajada y de participación social del parasimpático.

Cuando hablamos en público, el sistema nervioso autónomo (SNA) juega un papel fundamental en cómo nuestro cuerpo reacciona, y cómo controlamos esas reacciones. Este sistema se divide en dos ramas principales: el sistema simpático y el sistema parasimpático. Ambos trabajan en conjunto para mantener el equilibrio, pero actúan de maneras opuestas, especialmente cuando estamos expuestos a situaciones de estrés, como hablar frente a una audiencia.

1. Sistema Simpático: El "Botón de Alerta"

El sistema simpático es el encargado de activar la respuesta de lucha o huida (fight or flight), que prepara al cuerpo para enfrentar una amenaza percibida. Cuando estás a punto de hablar en público, tu cerebro interpreta la situación como un estrés social, lo que activa esta rama del sistema nervioso.

Respuestas típicas del sistema simpático durante una charla:

Aceleración del corazón: El aumento del ritmo cardíaco ayuda a que más sangre fluya hacia los músculos, preparándote para una acción rápida.

Aumento de la presión arterial: Esto asegura que los órganos vitales tengan más oxígeno y nutrientes para responder rápidamente a cualquier amenaza.

Respiración rápida y superficial: Este cambio en la respiración proporciona más oxígeno para un posible esfuerzo físico, aunque, en este contexto, no se necesita correr ni pelear, solo enfrentar la situación.

Sudoración: El cuerpo intenta regular la temperatura corporal, ya que el aumento de la actividad física genera calor.

Tensión muscular: Los músculos se tensan, lo que nos hace sentir rígidos y, a veces, incluso inmóviles.

Todo esto se traduce en una sensación de nerviosismo o ansiedad, la cual es común antes de hablar en público. El sistema simpático pone al cuerpo en estado de alerta para protegerse de lo que percibe como una amenaza.

Debemos tener estrategias para una comunicación y participación efectivas en entornos de aprendizaje. Debemos proporcionar una visión general antes de profundizar en los detalles, usar elementos visuales y permitir tiempo para la reflexión para reducir la sobrecarga cognitiva. Leticia también destacó el papel de las preguntas para mantener a los estudiantes activos y la necesidad de que los estudiantes repitan la información para solidificar las conexiones neuronales. Insistió en la importancia del lenguaje corporal en la comunicación, abogando por posturas seguras y una entrada contundente para captar la atención del público.

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