Visualizando un mejor futuro siendo tecnológicos y humanos

Actualizado: feb 15

El mundo del Covid-19 ha acelerado la economía y los tiempos. Durante muchos años estuvimos hablando de teletrabajo, hoy sabemos que no podemos concebir el nuevo mundo sin pensar en trabajar parcial o totalmente desde nuestra casa. El mundo Zoom, Skype, Streamyard vino para quedarse. Esto implica mucho orden y organización y repensar nuestro rol como líderes y profesionales independientes.

De repente el mundo paró. El trayecto a la oficina fue cancelado y aprovechas ahora para salir a caminar. Si tienes una playa cerca, bajas y dejas que tus pies acaricien la arena. El mundo Covid-19 vino para quedarse y los pies siguen inofensivos a este flagelo. Nos advirtieron que no nos tocáramos los ojos ni la nariz ni la boca y con esa prohibición muchos se negaron a ver un distinto futuro que no sea el desempleo, otros dejaron de usar perfume porque son muy costosos, dan alergia y el cuidado de sí lo dejamos para el encuentro real y el tacto dejó de ser una costumbre habitual y entonces esas manos y brazos ya no tocan ni abrazan. Así crecen nuestros niños y adolescentes mientras los adultos se adaptan como pueden a esta pandemia y lo que está claro que además de usar la tecnología, a nuestra manera debemos volvernos más humanos y aumentar nuestra empatía, compasión, cooperación y amor al otro. Este es un buen momento para repensar nuestro liderazgo personal porque solemos cumplir el rol de líderes, ya sea en nuestra familia, en nuestro grupo de amigos o en nuestra propia empresa.



Debemos pensar el propósito principal de desarrollarnos como líderes. Algunos piensan que ya está bien, que ya somos líderes, que nuestra empresa no perdió tanto durante la pandemia, que nuestro equipo sigue intacto. Otros se han dado cuenta que el cambio va a ser constante y que este nuevo tiempo implica evolucionar permanentemente, formarnos, aprovechar las ventajas de crecimiento personal, leer nuevos libros, hacer cursos online, apuntarme a un nuevo Máster, continuar con el aprendizaje para estar más preparados para los cambios de futuro.


Hace tiempo la sociedad industrial dio paso a una sociedad de conocimiento donde sólo los que saben, aprenden y se adaptan rápidamente se salvan. Por tanto, pensando en el coaching nos movemos porque donde estamos no nos gusta y deseamos estar en alguna parte mejor o bien experimentamos la atracción hacia algo mejor. La aventura de mejorar han creado cosas positivas. De una crisis económica, J.K Rowling se puso a escribir Harry Potter, de una crisis amorosa, surge Malena Pichot que se puso a hacer vídeos en YouTube y paso a llenar en espectáculos de stand up.


El liderazgo y el ser emprendedor nace de nuestra necesidad de reinventarnos cada día. No necesitas que nadie te de permiso para ser líder. El liderazgo no depende de lo que estás haciendo. De ahí que hay muchas personas que tienen cargos de autoridad pero no llegan a ser líderes, tienen el titulo pero les falta esencia.

El liderazgo proviene de la realidad de lo que piensas y haces, no de tu ocupación o los cargos que ostentas. El liderazgo sólo puede florecer cuando el tiempo y la tierra son los indicados pero el fruto proviene del interior. El único permiso que necesitas para empezar es el tuyo.


En el mismo momento te sientes un líder, te vestiste, creaste tu ruta del camino y ya estás dando el primer paso para ese largo viaje. El liderazgo conecta a las personas de un modo muy especial. Como dice Joseph Connor, no podemos modelar el liderazgo, es decir que no podemos simplemente crear un inventario de cómo actúan los líderes viendo desde el exterior. Sólo puede ser modelado desde adentro, mediante el desarrollo de nuestros propios valores, creencias y cualidades que necesitamos para nuestro propósito vital.


Próximamente voy a crear la versión online de "Liderazgo con coaching y PNL". Con el coaching, vamos a proponer aumentar nuestra habilidad en preguntar para lograr respuestas y resultados satisfactorios. Con la PNL y la Neurociencia, vamos a ver cómo estamos programados, qué programas nos resultan efectivos y los que no en esto de liderarnos a nosotros mismos y a los demás.


Con la PNL, también veremos el proceso creativo de nuestro cerebro que inspira a estudiantes y clientes para mejorar su potencial. Pasado un día, las personas olvidan lo que aprenden de un 50 a 80% y pasado un mes, olvidan un 97 a 98%. Por eso, debemos tener conciencia de cómo el cerebro crea las conexiones, cómo aprendemos y cómo romper con hábitos negativos. Como coach, me gusta animar a las personas a que tengan una visión retadora sobre su vida, que lo saque de su caja de confort. Mucha gente que te cuenta sus visiones increíble, temas que parecen imposibles y luego se dan. Durante el proceso de coaching, los podemos ajustar para que analice los costes y beneficios.


Hace un tiempo escuchaba a Mario Alonso Puig en una conferencia y nombraba los tres lastres que tenemos como humanidad y con los tres coincido. El primero es la ignorancia, si no soy consciente de mi potencial, cómo me voy a atrever a cambiar. El segundo es la pereza porque nos hemos creído que los éxitos vienen solos y hemos perdido la cultura del esfuerzo. Ya lo decía Thomas Edinson, el genio es 1 % y 99% es trabajo. Un tercer lastre es el miedo, cuando te engancha, hay que gestionarlo por vía física, cambiando el foco.


Otras características críticas en el liderazgo son la habilidad de escuchar, hacer preguntas y mostrar interés genuino por el otro. Un jefe que no escucha activamente no podrá saber qué es lo que realmente quieren sus empleados. Durante las entrevista de trabajo, se le suele preguntar a un candidato qué sabe y qué le gusta hacer y una vez es contratado, nunca más hay una conversación sobre si está contento con su tarea, qué fortalezas están usando, si quiere cambiar de área o desarrollarse más en una tarea. Muy pocos jefes hacen esa pregunta con su equipo.


Los jefes que más comprometen a su equipo y les desarrollan la cultura emprendedora son los que prestan atención, los que saben construir la conexión emocional y dan autonomía a la persona para que tenga cierto nivel de decisión, de elección. Ahora muchas empresas, inclusos bancos mudan sus oficinas y ahora tienen menos escritorios que empleados. Sin embargo, posiblemente muchos directores o gerentes les está costando este cambio porque buscan tener a todo su equipo de trabajo alrededor. Muchos adictos al control son reacios a no ver de forma presencial a su equipo y piensan que si los empleados no están sentados en su oficina no están trabajando. En realidad, la forma de trabajar ahora es mucho más fluida y la hemos favorecido con la tecnología. Pero los comportamientos humanos en el cambio siempre son mucho más lentos.


Entre las cosas buenas que nos ha dejado la pandemia es tener acceso online a muchos congresos internacionales que hasta este momento eran presenciales e implicaban costes muy elevados para acceder a ellos. Entonces ahí la tecnología se pone a nuestro favor porque cuando las marcas y empresas financian estos eventos permitiendo acceso gratuito a muchos o bien otros ofrecen congresos a precios muy reducidos de lo habitual, están permitiendo que la gente se forme, se nutra y esto es una de las cosas que más debemos hacer para no dejarnos llevar por la pesadumbre


En este momento de cambio donde la mayoría de las personas trabajan desde casa, la escucha se hace esencial. Sin escucha no hay comunicación y sin comunicación no hay proyectos porque el mundo de la empresa es conversacional. Las grandes metas se logran conversando.


Desde la neurociencia sabemos cómo le gusta escuchar al cerebro. Primero encuentra un orden y predice lo que pasará luego según nuestra crianza, educación, experiencia, agendas, expectativas. Luego las neuronas envían señales al cerebro sobre nuestras predicciones. Posteriormente compara información recibida durante nuestras predicciones

Con esto se deduce que oímos lo que escuchamos, prestamos atención a lo que esperamos y escuchamos para probar nuestras teorías sobre otras personas y situaciones.


La escucha, la observación y la capacidad de tomar decisiones fundamentales en tiempos turbulentos es una de las características que destacan a cualquier líder. Principalmente, un buen líder es un gran visualizador de buen futuro aunque las papas quemen y los pesimistas abunden. Un líder nato encuentra oportunidades en las peores crisis. En las últimas décadas estamos viendo crisis de liderazgo. Muchos padres y madres no saben cómo liderar sus hogares, gestionar sus emociones y marcar límites a sus hijos. Los liderazgos paternos están en cuestionamiento ante este mundo donde los niños deciden qué comer y hacia donde ir. También hay crisis de liderazgo en maestros y profesores que permiten que los niños, adolescentes y jóvenes tengan celulares dentro de la clase, lo que los hace crecer dispersos, sin foco. Será hora que seamos en 2021 más atentos, comuniquemos de forma más bondadosa y escuchemos más antes de hablar. Cuando la escucha sumada a la observación y al habla bondadosa sea una clave esencial en cada ser humano, el mundo será un poquito mejor.


Y ya de paso te invitamos a seguir nuestro podcast aquí

Recursos recomendados:

  • Libro recomendado: Reinventarse de Mario Alonso Puig.

  • Sesiones Online. También puedes escribirme a leticia@brandocoaching.com


Sobre reinventarnos hablamos en el programa Afrontar los cambios de Ruta feliz, lo puedes ver aquí:



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