De restauraciones pictóricas, mentales y otros menesteres


Con las redes sociales comandando nuestras vidas, el mundo se ha hecho cada vez más global. Las buenas y las malas noticias se propagan por la red con la rapidez de un rayo. También se han globalizado los malos pensamientos. Mientras unos prueban las opciones para ser menos defectuosos asistiendo a talleres, cursos, siguiendo métodos y leyendo libros variados, otros descargan sus males a través del hartazgo o la risa o bien comentando anóninamente desde redes sociales. Porque esos son los caminos que quedan cuando los medios sólo hablan de crisis, bancos malos e inseguridad.

En España, muchos despotrican contra los intentos de gobernar de Mariano Rajoy. En Argentina aceptan resignados las medidas de Mauricio Macri, sufren la herencia de Cristina y algunos echan de menos los tiempos de Evita y sus descamisados. En Uruguay, país seguro en sus tiempos de Suiza de América, los vecinos se enrejan y blindan sus puertas para evitar la invasión de los amigos de lo ajeno. Mientras su capital Montevideo transcurre con la misma calma y parsimonia de una aldea gallega y ven una vez más quebrar otra empresa del estado como Alas Uruguay, espera la subida de impuestos que se avecina en 2017 para pagar deudas de otra empresa estatal como ANCAP, entre otras cosas, mientras José Mujica es una estrella del stand up y del ascetismo para los medios mundiales. Estados Unidos celebra una elección sin líderes claros porque ni la sensatez de Hillary Rodham Clinton ni las dotes de clown de Donald Trump convencen. Hace unos años, el productor de cine Harvey Weinstein se inmiscuía en la política y soñaba con la reelección de Obama y fue uno de los principales donantes en su campaña política para su reelección y hoy son unos cuantos los que tienen la misma fantasía, aunque no sea posible. No sólo suma admiradores en Hollywood, Barack es amado por los detractores de Donald Trump.

Pero sin duda lo que conmovió hace años al mundo, tanto de risa como de llanto, es Cecilia Giménez , una anciana de Borja, localidad de Zaragoza, España, que intentó emular a Picasso en su reconstrucción del Ecce Homo del pintor Elías García Martínez. Seguramente la señora no pensó que a sus ochenta años iba a ser tan famosa ni que la fama podía causarle tanto malestar.

El conocimiento de todos estos asuntos en apenas segundos nos permite cerciorarnos del gran poder del marketing viral en esta primera década del siglo XXI. Basta que una persona haga un post en Twitter o Facebook o cargue un video en You Tube sobre el asunto de Obama, Cristina o la restauradora del Ecce Homo para que una información se propague en segundos por el mundo entero. Unos minutos o segundos en la televisión valen más que miles de escritos sobre política, economía, antropología y filosofía.

Basta recordar que una de las razones del gran éxito de la película y posteriormente libro “El Secreto” de Rhonda Byrne fue la gran difusión que se hizo por las redes sociales. En ese filme, aparecían personas de distintas disciplinas opinando sobre el poder de la mente, los beneficios de la creación de pensamientos positivos y la creencia en la fuerza de la voluntad. Mientras el mundo occidental se sorprendía, los devotos de la filosofía hinduista y budista sabían que no había nada de nuevo en esta supuesta revolución mental que promulgaba el agradecimiento y las buenas conexiones mentales.

Algunos europeos y latinoamericanos, con el aprendizaje de la meditación, ya hacían uso de su eficacia mental antes que personas de gran poder mediático como Oprah Winfrey y Larry King apoyaran esta causa en Estados Unidos. Sin necesidad de remontarse a tiempos milenarios, basta que nos remontemos a la década del cincuenta y ver cómo Fritz Perls construyó los principios de la corriente Gestalt. Junto a su mujer Laura, Perls estableció la importancia de vivir y sentir la realidad, el darse cuenta o tomar conciencia de lo que a uno le pasa (“awareness”) o asumir la realidad personal y no buscar los problemas afuera. O bien podemos ir aún más atrás y pensar en el libro “Emilio“(1762) de Jean-Jacques Rousseau, su tratado filosófico sobre la naturaleza humana, donde plantea al hombre como un ser genuinamente bueno, que luego es corrompido por la sociedad.

No es ninguna revelación el poder de nuestro cerebro y sus consecuencias positivas siempre que lo utilicemos de forma eficaz. Si el cerebro es el gran creador de nuestros pensamientos, debemos utilizarlo de forma productiva. Para ello, es vital desechar los pensamientos inútiles, fomentar los pensamientos positivos y eliminar los negativos, que desgastan nuestra energía anímica. Por tanto, el “secreto” de Rhonda Byrne es más bien algo que hace siglos aplican muchas personas en Occidente, sin necesidad de recurrir a gurúes o a comunidades espirituales ni pensar en un mesías salvador que comunica el mensaje. Tan sólo recurriendo a la meditación o lo que en coaching llamamos visualización.

Nuestra vida occidental nos aparta de los buenos pensamientos porque muchas veces estamos más ocupados en pagar facturas, planificar reuniones, definir estrategias de negocio, inventar excusas para evitar algunos encuentros y nos olvidamos que antes que nada, debemos organizar nuestra mente.

Nos importa pensar bien para negociar bien con nuestros clientes, para declarar nuestra verdad sincera a esa persona que nos gusta, para que nuestra pareja entienda esa idea que queremos comunicarle, para actuar adecuadamente con nuestros amigos y colegas y dar ejemplo con nuestras acciones sin necesidad de dar consejos. Al final, la única verdad parece aludir a la frase cliché de siempre: nuestro cerebro puede ser nuestro mejor amigo o nuestro peor enemigo. Pero sólo si somos conscientes de su poder, podremos optimizar su funcionamiento. Quizá cuando asumamos la audacia de vivir como queremos, nos atrevamos a restaurar esa obra maestra, que puede ser nuestra vida.

#BarackObama #EcceHomo #CeciliaGiménez #MauricioMacri #CristinaFernández #Montevideo #eleccionesenEstadosUnidos #DonaldTrump #Picasso #HarveyWeinstein #Zaragoza #restauración #JeanJacquesRousseau #Emilio #FritzPerls #Gestalt #MarianoRajoy #elsecreto #RhondaByrne #pensamientopositivo #pensarbien #neurociencia #creenciasposibilitantes