El networking o el despertar de los emprendedores


La adaptación al entorno ha sido una de las grandes conquistas del ser humano. Desde el hombre de las cavernas en adelante, nuestra condición de seres sociales nos ha hecho modificar nuestro hábitat, gustos, trabajo y hasta crear impulsos para cambiar las negruras de nuestro carácter. En suma, la sociabilidad, que suele ir acompañada de la cooperación, ha permitido ventajas evolutivas importantes. Para el emprendedor, ser sociable y cooperar con otros son dos condiciones esenciales para dinamizar y ampliar sus redes de contactos y posibles clientes. Desde mi faceta de emprendedora en Barcelona, he visto las ventajas de los eventos de networking: conocerse y hacerse conocer para lograr más clientes. Tan bien ha incidido esa idea en mí que cuando volví a vivir a Montevideo en julio de 2012, organicé dos eventos llamados MVD Cenas y Networking, donde una persona inspiradora daba una charla mientras cenaban y la gente hacía contacto e intercambiaba opiniones. Más adelante, cuando comencé a organizar el Congreso de Autoestima y Liderazgo de Montevideo, y los Intensivos de Coaching y PNL que se hacen en el Sheraton Montevideo, suelo decirle a los asistentes que no sólo son oportunidades para aprender las últimas técnicas de management, coaching, Neurociencias sino también para conocer potenciales amigos y clientes.

Cuando aterricé en Montevideo, en ese momento se decía que había crecido la economía, que había un bajo nivel de desempleo(5,5%), que Uruguay tenía la tasa más alta de penetración de Internet y de banda ancha en América Latina, que las exportaciones se habían triplicado en los pasados años. Pese a estas mejoras en la economía, observé en ese entonces y sigo observando lo mismo, que Uruguay es un país donde se sigue aspirando a ser funcionario público o empleado bancario. La gente estudia carreras pero no tiene la intención de crear imperios sino con la intención de ser contratado de forma fija y estable.

Cuando comenzó la crisis en España y subía la tasa de paro, no cesaron de aparecer eventos donde se buscaba la salvación en la figura de los emprendedores. Se decía que sólo los emprendedores iban a sacar a España de la crisis. En cambio, en Uruguay la salida del trabajo estable sigue siendo la máxima aspiración y pese al surgimiento de algunas asociaciones de jóvenes empresarios y organizaciones como Endeavor, el emprendedor parece ser un ser en extinción. Aún en eventos de networking que se realizan en Montevideo, ya sea ciclos de conferencias como Mujeres Contracorriente, los almuerzos de ADM, las Pitch Night de Sinergia, las charlas Pecha Kucha, las charlas Ted. En todos los eventos, van muchos empresarios y profesionales que trabajan por su cuenta y en este pequeño país, el entregar su tarjeta o hablar de lo que hacen parece que estuviera mal visto porque el único objetivo parece ser el de hacer sociabilidad. Parece ser que hablar de lo que venden o en lo que trabajan sea un asunto para otros momentos. O quizá sea parte de ese ostracismo y opacidad uruguaya donde el simple hecho de destacarse cause cierta alergia. El único evento que se está haciendo en Montevideo donde se establece claramente el objetivo de presentar los servicios es Círculo Vip Night, organizado por Victor Quintanilla y ahí celebré el hecho de ver a emprendedores y empresarios contando sobre su trabajo e intercambiando tarjetas sin vergüenza.

Si se desea ser un país pujante, floreciente, no basta con la proliferación de multinacionales, bancos y empresas de importación. Para que este país salga adelante, se necesita gente que crea que puede más allá de un jefe. Más allá de las buenas intenciones, se requiere buenas ideas y ejecutar políticas claras para promover las nuevas empresas. Desde el coaching, propongo dar clases de valores y de cultura emprendedora en las escuelas para promover niños que crezcan con confianza en el país y que crean que pueden más allá de la oferta que encuentren en los avisos clasificados. También que se promuevan valores esenciales para emprender como la honestidad, el respeto, la cooperación, la tolerancia y la voluntad. Se sigue esperando mucho del Estado y más bien hay que fomentar los grupos de personas que se unan para generar mejoras y los cambios pertinentes.

Hasta ahora, el emprendedor sigue siendo una figura nebulosa en un horizonte que se promociona como estable y claro. Pero sabemos que la estabilidad sólo se solventa si las posibilidades de negocio son variadas y no dependen sólo de bancos y empresas multinacionales. Así como la inteligencia emocional nos permite reconocer las emociones y controlarlas, la inteligencia social nos permite ver laimportancia de las habilidades comunicativas para construir relaciones positivas con los demás.

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