El amor como poder y estrategia


Llega un nuevo San Valentin y las personas siguen buscando el amor como si fuera una nave espacial que proviene del exterior. La ignorancia sobre nuestro amor interno, ese que nos tenemos a nosotros mismos le ha hecho mucho mal al amor.

Como ya mencioné en mi libro "Las mujeres y los hombres que no aman demasiado", en esta era hipermoderna, el poder amar parece la cuestión pero se sabe que es algo que es esquivo y no siempre es ejecutable. En realidad, en un mundo conectado y comunicado por redes digitales, todos parecen compartir un pensamiento que cada día se vuelve más material y tangible: la división del mundo en ganadores y perdedores. Para el que busca pareja o tiene la esperanza de volver a sentir, el amor es visto como un poder que cumple nuestros anhelos, libera nuestras tensiones y nos acerca a la dicha. Si seguimos la teoría de Gilles Deleuze también aquí el amor podría ser como un poder con sus redes difusas y sus dominios aparentes. Entonces será aquello inalcanzable que el personaje desea pero también será lo que prohíbe, lo que me niega espacio, lo que bloquea mi “yo” y lo que me quita independencia.

Cuando entrevisté a las mujeres y los hombres para mi libro, su texto verbal fue el código que me permitió descifrar parte de esa gran telaraña que rodea los micropoderes. Desde el hombre independiente que se niega a tener una relación porque “mejor solo que mal acompañado”, hasta la mujer separada, escéptica de encontrar una pareja en un mundo superficial. Desde las penurias nocturnas de tantos solteros, imaginando en su lecho un mejor presente amoroso hasta la comodidad de los que han logrado conquistar y detentar el poder del amor.

En realidad, el poder de tener amor no deja de ser una estrategia más de nuestra sociedad hipermoderna. Una estrategia que tiene mucho de táctica y de juego.En ese juego del poder es que se erige el conflicto entre teoría y práctica, entre saber y deseo. La práctica no se manifiesta. El mundo onírico de los millones de solteros de España y América Latina, objeto estudiado en este libro, es profundamente teórico y se necesita de una gran transformación en las redes de poder para que se logre el pasaje a la práctica. Ante el fracaso de una teoría en su acceso a la práctica, se elaboran otras teorías que sacien ese afán de acción incumplido. Estos deseos de tener amor, pareja, un compañero, que chocan con la cruel realidad proyectan un cierto pesimismo en el carácter de los solteros. No es un pesimismo derrotista sino más bien un pesimismo optimista que tiene alternativas como el gimnasio, la discoteca, los clubes sociales, las comunidades virtuales.

El poder amoroso aparece en sus distintas facetas en este mundo hipermoderno. A veces tiene como función esencial decir no. No al acceso a las ventajas sociales que conllevan compartir gastos con alguien. No a la posibilidad de lograr frecuencia sexual con otro tan diferente como compatible. No a la rutina de conocer en profundidad al otro en sus virtudes y defectos.

En este modelo de sociedad, dividida entre los que aman y los que buscan amar, los solteros no son los elegidos pero son los que pueden obrar con libertad para bien y para mal. Nadie les prohíbe ni les ruega fidelidad y lealtad ni nadie les castiga porque muchos ya dejaron el hogar familiar hace tiempo. Entonces ellos se ven objeto y sujetos de la construcción de sus deseos. Aprovechando la fecha de San Valentín, que ya no se celebra únicamente en Estados Unidos sino que la mayoría de países de habla hispana se abrieron a esta celebración, pensemos el amor como poder, que nos permite decir "puedo ser mejor pareja, mejor novio, mejor amigo porque así lo quiero". Y pensemos también el amor como valor, y esto implica recurrir a las sensaciones positivas que nos provoca y valoraremos así el amor como algo que trasciende la pareja porque como canta Björk, "All is full of love".

#amor #SanValentin #Björk #allisfulloflove #valores #pareja #singles #coaching

9 vistas