Un 1 de mayo dividido entre trabajadores formales y supervivientes

Actualizado: may 17


Vivimos inmersos en un tiempo precipitado. La economía se pone en pausa. Los informativos, con sus estadísticas de muertes e información sobre nuevos casos de Covid-19 nos fortalecen las vías neuronales entre el hipocampo, que codifica nuestra memoria y la amígdala, que desencadena nuestra defensa ante el miedo. Vivimos precipitadamente, temiendo al otro, algunos buscando un nuevo sitio en el universo laboral ya que la ocupación que tenían, hoy escasea o está a punto de desaparecer. Ciertamente el mundo laboral ha cambiado rápido pero las mentes humanas demandan cierta demora. El Coronavirus se ha vuelto algo popular para los anónimos y los lentos y así andamos viendo la rapidez de su propagación y cómo ha cambiado el mundo del trabajo.

Muchos trabajadores son también tutores de sus hijos, ya que en algunos países, con tasas altas de contagio, como Uruguay se ha vuelto a la escuela online. Esto hace que estemos viviendo un tiempo raro, pausado y al mismo tiempo intenso. Jeremy Rifkin en 1995 en su libro "El fin del trabajo. Nuevas tecnologías contra puestos de trabajo: el nacimiento de una nueva era" ya había vaticinado parte de lo que estamos viviendo ahora con el auge de la tecnología. Pero el virus sólo lo vaticinó Bill Gates.




Ante estas noticias constantes que hablan de muerte, el otro día me encontré explicando a mi hijo esto de la vida y la muerte. Como los niños temen ser temporales y limitados, nosotros también estamos llegando al límite de lo conocido. Para acceder a este nuevo mundo VUCA (volátil, incierto, complejo y ambiguo) hay que desearlo, prepararse, elegirlo. Y debemos dejarnos llevar por lo inesperado y lo inconstante de este panorama, donde las tecnologías tienen su protagonismo.


MUCHO STREAMING Y MUCHO VENDEDOR DE HUMO ONLINE


El mundo del trabajo parece dividirse entre los trabajadores formales y los supervivientes. Los emprendedores sabemos algo de supervivencia en momentos de crisis. Creamos nuevos productos si los que estábamos ofreciendo ya no resultan. Nos arremangamos y nos adaptamos a distintos contextos. En eso estamos muchos tras la pandemia, aprendiendo marketing online, aprendiendo de gente que hace tiempo se ha transformado digitalmente. Como trabajadores independientes, debemos tener la humildad de aprender constantemente. La pandemia nos diplomó en esto de renovarnos.


Antes la cultura y el entretenimiento se consumía bastante en casa y mucho afuera, en los cines, los teatros, las librerías y hoy mucha gente se ha hecho adicta a los streamings, a los Live y se lamenta de su rapidez para devorar series de Netflix. Los que organizamos eventos presenciales en salas de hotel, pasamos al formato online. Claro que este tipo de eventos va en aumento en la red porque al reducirse el coste, mucha gente que jamás organizó algo presencial lanza su evento online. También están los que intentan vender cursos para enseñar a hacer cursos online, algunos con muchos conocimientos como Vilma Nuñez y otros con una alta dosis de atrevimiento y exageración porque no tienen web ni seguidores y te venden que han formado a 600 personas, algo totalmente incongruente con su posicionamiento en las redes. La gente está tan ávida de aprender que consume igual sin fijarse en esos detalles


Lo más fácil es entrevistar a gente célebre que te aporte sus conocimientos y claro finalmente el evento online que se diferencie, será el que más consiga adeptos y seguidores. El 24 y 25 de mayo por segundo año, el octavo CALM Congreso de Autoestima y Liderazgo de Montevideo será online pero los temas y los ponentes hacen que sea tan potente como el presencial porque es gente con trayectoria en cursos online y como conferencistas en eventos presenciales. No habrá improvisación posible con esos talentos. Hoy la recreación pasa por ser lo bastante hábil para entrenar en la playa o en un parque y para trabajar en cualquier lugar cerrado y familiar donde haya Wifi.


En 2020 la pandemia sorprendió al mundo. Ante este tiempo, los que tienen la fortuna de no haber perdido el trabajo, algunas veces se sienten incapaces de disfrutar de sus peripecias y de sus cosechas. En 2021 muchos trabajadores del sector retail pasaron a seguro de paro, dado el cese o descenso de ventas de las empresas en las que trabajaban. Seguramente se mantuvieron mejor las farmacias y supermercados porque la medicación y la comida siguen siendo bienes demandados. Por otro lado, el sector gastronómico y hotelero y todo lo que conlleva el sector turístico ha sido muy atacado.


Algunos en seguro de paro que tenían alguna esperanza en retornar sus trabajos en 2021, se dieron cuenta que por más vacunas que se hayan hecho en tiempo récord, el virus vino para quedarse y en esa adaptación hoy se vieron despedidos o con reducción de horas y de paga. Esto ha creado una atmósfera de rareza, una sensación de estar viviendo en la ciudad de "Blade Runner" de Ridley Scott pero sin Harrison Ford. A veces, ante las calles desiertas y ver locales que cierran, podemos sentir que estamos en la primera película "Mad Max", que curiosamente es esa que estaba ambientada justamente en 2021 en Australia, donde el petróleo, el agua y la energía eran bienes escasos y Mel Gibson era el héroe sobreviviente. En su momento, esa película que tuvo un presupuesto de 350.000 dólares, llegó a recaudar más de 100 millones de dólares en todo el mundo. En ese entonces, mostrar el caos social y las ley en las carreteras que era impuesta por las pandillas resultaba algo lejano y fantástico. Hoy cada día nos enteramos de disturbios o cierto caos imperante en algún lugar del mundo.


UN NUEVO MUNDO IDEAL PARA LOS CREATIVOS Y ETERNOS APRENDICES


Pensando en el trabajo, tengo la convicción que los más creativos serán los que más rápido se adaptarán a este vértigo. En referencia a lo creativo, posiblemente muchos se hayan puesto a escribir además de cocinar más y posar para su Instagram porque el exhibicionismo sigue vigente. Muchos psicólogos o coaches deberíamos ofrecer curso online para influencers porque citar frases de desarrollo personal o copiar textos de célebres psicólogos sin citar es lo que más saben hacer además de usar las mismas plantillas para decorar sus perfiles. Y los que les gusta digerir cultura seguramente hayan visto un descenso de la creatividad en las propuestas cinematográficas o televisivas.


También este año, los trabajadores de la industria cinematográfica vuelven de a poco a filmar porque el parón trajo un descenso de las buenas propuestas, y ha sido un año muy malo para los cinéfilos dada la escasa cartelera. Aún así Polka y la productora La Flia en Argentina vuelven con severos protocolos. En Hollywood también se vuelve a filmar con tapabocas cuando la cámara se apaga y sin tapabocas cuando se encienden las luces. Aunque la fiesta máxima de glamour, los Oscar dejó de lado su brillo y estelaridad para hacer una ceremonia sosa, aburrida, fría, con un humor fingido, con caras de preocupación entre los que escuchaban en las mesas y en vez de los Oscar parecía los Martín Fierro pero sin celulares.

Finalmente, en el resto de trabajos, los afortunados en este nuevo panorama económico son los trabajadores que han tenido que adaptarse al home office o al trabajo en casa. De esa lista incluyo a los psicólogos, coaches, maestros que usan el Zoom para atender clientes y alumnos. Y principalmente los más favorecidos son los trabajadores del sector público y bancario porque el Estado sigue siendo el papá benefactor que pagamos todos y favorece a algunos. La plaza financiera sigue siendo intocable porque por más virus que haya, el capitalismo se puso en pausa pero sigue rozagante. Por el momento, no parece que haya lugar para el trueque.


Este tiempo nos convoca a compartir una silenciosa conversación con nosotros mismos, con lo que queremos hacer, lo que podemos crear y dejar de lado la ruidosa actividad del ir y venir de la vida. El virus nos expuso aunque nos pida que nos guardemos. Nos hizo sentir indefensos, nos hizo acordar que somos finitos y efímeros como el propio presente. Ciertamente sólo permanece el devenir.


Hoy no tenemos necesidad de hacer nada con prisa salvo lo de transformarnos digitalmente y debemos aprender a deambular por esa distancia social sin miedo, con el riesgo que nos ocurra algo más que una ocurrencia. La fugacidad del tiempo, la belleza de la quietud que permite reposo, el reprimido abrazo será lo que muchos trabajadores querrán que vuelva pero la prisa es otra forma del miedo. Mientas esperamos que vuelva ese tiempo de cercanías, debemos atrevernos al riego de hacer cursos, trabajar y conocer a posibles clientes por medio de pantallas. Quizá en ese riego de ver y conocer al otro, resurjamos.


Y como les comenté de Blade Runner, los dejo con el trailer original de este clásico del cine.






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